La obra gráfica de Teresa Grasa Jordán abarca una riqueza técnica que hereda de la tradición gráfica europea y que con un acierto técnico y lingüístico sabe actualizar con un lenguaje de nuestro tiempo.
Teresa Grasa Jordán aprovecha esa tradición técnica y de concepto,- ya que el grabado se independiza del libro y después de Goya adquiere libertad para convertirse en obra de arte por méritos propios,- y al igual que su paisano aragonés, se siente atraída por su tierra, y con un dominio perfecto del aguafuerte, las resinas, los barnices blandos y las puntas secas, utiliza las técnicas según la necesidad del lenguaje que quiere dar. Otra característica de esta grabadora es que toda su obra ha sido estampada por ella misma, recurriendo al color, con dos o más planchas, o coloreando sus grabados con acuarelas, como en los orígenes de la gráfica, tal como se hacía con las estampas de santos, las especies botánicas o los naipes para los soldados.
En estos 100 grabados de los últimos treinta años, que se inician en los talleres de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, podemos disfrutar de una elegancia y un dominio técnico muy unido a la tierra que la vio nacer, Aragón.
Carlos Barboza Vargas.
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